martes, 26 de agosto de 2008

Jinetes (Julio 2003)

Las horas galopan montadas en el lomo de las agujas,
el hombre detrás
tratando de detenerlas.

El hombre galopa
montado en el lomo de la locura,
la conciencia y el miedo detrás
deteniéndolo.

El hombre quiere tener
la locura, la conciencia
lo hecha a la basura.

El hombre quiere tenerlo todo,
el miedo siempre le quita algo.
Siempre algo le falta
siempre algo le sobra.

No sé qué es lo que le falta,
no sé lo que le sobra
si algo o alguien.

¿Hacia dónde galopa el hombre?

Qué lo necesitaba?

Qué le sobraba?

4 comentarios:

Alan dijo...

Como ya te he dicho en otra ocasión que para mí hacer una crítica literaria o, tal vez lo mismo pero en términos más suaves, dar una opinión acerca de un escrito; me resulta a una sacro-violación. A un poema como éste no le falta ni le sobra nada. Todo él tiene lo que vos vos quisiste expresar, lo que un Seba concreto quiso decir en un momento determinado. Esa expresión se volvió criatura y la vemos aquí resplandeciendo de vida propia. Desde que punto voy a decir algo sobe ella. Qué tipo de ropaje de juez voy a colocarme para dirijirle la palabra. Y si todo esto no es así, entonces al poema le faltaría todo y le sobraría aún más.
A pesar de todo, no quería repetir el enmudecimiento que surge cuando cualquiera de nosotros publica algo. Por eso hago este comentario que, ahora que lo pienso, no dice nada.

Seba dijo...

Hay un criterio que no podés eludir, que está arraigado en tu forma de ser cultural, que es básico y letal: el gusto. Cuando leemos -creo que en esto vas a estar de acuerdo- ocurre algo prodigioso, que es hecho de sentir cierto placer o displacer al realizar esa acción. No creo que seas exento de esa sensación, pero, de cualquier manera, es reprochable en primera instancia por no atenerse a otra cosa que la intuición posiblemente desnuda, sin ningún tipo de canon para la crítica.
Sin embargo, en el caso de la palabra dicha, de la palabra que tiene por intención la estética y la inmortalidad, como es el caso de la poesía, ¿qué mejor canon que el placer para criticar?

Es contradictorio, pero la crítica literaria es y no es egoísta.
Lo es ya que parte de este primer concepto de análisis que es el gusto, el placer estético primigenio y sin determinaciones de estilos y escuelas. Métrica, rima, verso alejandrino, soneto, musicalidad, etc. son derivaciones técnicas y tal vez escolásticas. Lo que queda por detrás de todo esto es el gusto egoísta de quien lee y disfruta o sufre un poema en particular o la literatura en general.
No lo es por un hecho curioso que viene encadenado al argumento que recién acabo de expresar. Desde el punto de vista egoísta del escritor, se abre lo escrito al mundo. Se abre a la vista, al tacto , al oído y la mente del mundo (meditaciones cartesianas al margen). Eso lo deja libre para que los otros, los externos al escritor critiquen, egoístamente, el egoísmo del poema. Ahí está lo curioso: dos o más desarrollos individuales se cruzan en un mismo objeto de análisis. Entonces se desvanece la individualidad, al menos por un momento.

Leé de nuevo, leé poesía por ahí y decime si te gusta o no, si disfrutás o sufrís y puteás. Ese es el primer paso para la crítica.

Y no te olvides que leer es necesariamente criticar.

Abrazo.

Alan dijo...

Concuerdo ciertas cosas con vos. La comprensión indiferente a un estado de animo, a una provocación sentimental, a un "gusto"; es una absoluta ilusión de tradición arcaica. Lo que digo no sólo respecta a la literatura, sino a todo tipo de conocimiento. Las cosas que aprendemos, que se nos cruzan en el mundo, no son sólo conocimiento teórico; existe una inclinación pasional respecto a todo nuevo(- viejo) conocimiento. (Ya Nietzsche y Heidegger consideraron excelentemente esta reflexón). Ignorar ese aspecto de nuestra relación con el mundo, es creerse demasiado. Por eso pienso que en la filosofía lo primero que viene a la cabeza son las conclusiones y luego su argumentación. La fundamentación es sólo el dsarrollo de un camino que ya tiene en sí mismo implícito su punto de llegada.
No opino igual acerca del egoísmo detrás de las formas. Me parece que le das una posición independiente e incontaminada a la forma enfrentada a lo que antes explicitaste como "gusto" y "egoísmo". La forma, la técnica, no son meros medios de trasmisión a mi parecer. En la forma se mezcla el contenido, nuestras afinidades se dirigen también a las formas, el estilo no está separado del contenido.
Me gustaría decir más, pero el tiempo canalla me esta soplando la nuca. Prometo que en la brevedad exponer mis gustos sobe lo que escribiste acá.
Saludos.

sofi dijo...

Si se me permite ser mas concreta, apelo a mi veta pseudo-artística que se me escapa hasta por los ojos y me nubla la visión metafísica, para hacer una crítica/presentación de lo que me produjo el poema/canción/escrito de Sebas. (Cómo estamos hoy con los sinónimos ehh!!)

My friend: este lo leí en tu casa hace una semana. Es más, creo que me lo leiste vos. Todo bien con Alan. Hasta comparto esto que dijo al principio de que una obra de una persona es lo que quiso expresar aquella en un preciso momento; no se le puede reprochar que algo le falte o le sobre, pues así quiso que fuera. (D.O.M. ?? Y bueno sí, jugamos un poco a ser Dios en materia del arte)
Ahora, sí me parece que se le puede dar un "feedback" al autor.
He aquí el mío.
Siento los extremos. Hablas de locura y conciencia. Lo violentás todo con el miedo y el galope inevitable del hombre en el tiempo.
Las agujas me helaron la piel.. jajaja.. en serio. Ahí me imagino verticales, diagonales y mucho rojo.

Y veo la evolución del escrito. Va "en crescendo". Primero, juntás los rasgos del hombre con sus deseos. Después te "liberás" (literariamente?)de la locura, luego del miedo... y siento el "no se"...la nada.

Y lo representás con la cadena de preguntás... del estilo "y que sé yo" cartesiano. Aporía.

Excelente releerlo, Sebas. Mejor que la primera vez.

Besotes al grupetee!